10 frases de Groucho Marx y una lección sobre la crisis

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Groucho Marx

Integridad

Groucho Marx ha quedado para la historia como uno de los más grandes cómicos de la historia del cine gracias a las películas que protagonizó junto a sus hermanos y a su humor mordaz e ingenioso que cultivó también en su faceta como escritor y presentador de televisión.

Aunque pueda parecer disparatado, muchas de sus frases ingeniosas pueden ser útiles para gestionar nuestro proyecto empresarial. He aquí una selección de diez sentenciasmarxistas y una breve explicación de como aplicarlas en nuestra empresa:

“Disculpen que les llame caballeros, pero es que aún no los conozco bien”

Toda negociación parte de presuponer la honradez y la buena fe de la otra parte… sin olvidar que los hechos pueden desmentir esta suposición.

“No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted es meramente sexual”

Para evitar suspicacias, lo mejor es dejar claro desde el principio cuáles son los objetivos que perseguimos…

“La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”

… y dejar por escrito los acuerdos, incluso los más obvios, así no habrá malentendidos

“¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.”

Pero en todo caso, no perdamos el tiempo negociando con quien no tiene nada que ofrecernos

“Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”

Aunque sin duda es positivo formar parte de cualquier tipo de club, asociación, plataforma u organización que te permita ponerte en contacto con otras empresas, no hay que olvidar que las mejores relaciones se basan en la complementariedad. Por ello es bueno buscar espacios donde ponerte en contacto con empresas diferentes a la tuya: de otro sector, de otro país, de diferente tamaño, porque así seguro que podréis encontrar puntos de colaboración

“¿Por quién me ha tomado? Yo tengo unos principios…y si no le gustan, tengo otros”

En el mundo empresarial debemos ser íntegros sí, pero también flexibles

“Hay muchas cosas más importantes en la vida que el dinero, pero, ¡cuestan tanto…!”

Hablamos en la empresa de misión, visión, valores, objetivos, estrategias, identidad… Todas ellas son cuestiones importantísimas que definen la empresa, pero, sin viabilidad económica, no hay proyecto.

“¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”

Nuestra empresa no es siempre aquello que se ve, es también lo intangible, aquello que quizás sólo está en nuestra cabeza pero que es lo que nuestro proyecto puede llegar a ser. Cuando hables con un inversor, no trates de engañarle, pero si de que vea hasta dónde puede llegar tu empresa.

“Si eres capaz de hablar sin parar, al final te saldrá algo gracioso, brillante e inteligente.”

Para conseguir el éxito, en lo que sea, no hay que parar de intentarlo, a veces nos saldrá peor y otras mejor, pero si seguimos en nuestro empreño, acabaremos encontrando la idea que nos llevará a lo más alto.

“No reírse de nada es de tontos, reírse de todo es de estúpidos.”

Pero además de estar continuamente generando ideas hay que saber distinguir las buenas de las malas. No todas las ideas son realmente una oportunidad. No saber aprovechar las buenas ideas es de tontos, pero pensar que todas lo son puede resultar desastroso.

El día que la broma terminó

Antes de convertirse en una estrella del cine, Groucho Marx tuvo experiencia como inversor en bolsa, que acabó abruptamente un martes de octubre de 1929. Su historia, que cuenta  en su biografía “Groucho y yo”, encierra una buena lección sobre cómo se originan las crisis… que desgraciadamente no hemos aprendido.

Según cuenta, Julius Henry Marx, nombre real de Groucho, empezó a invertir en bolsa en 1926 a través un agente. Las acciones no hacían más que subir. “Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del tablero y tu acción empezaba a subir”.  En esa época, sus ingresos en el teatro no eran nada comparado con lo que ganaba en bolsa… virtualmente claro: nunca vendió sus acciones, ya que estas parecían crecer ilimitadamente, y nunca obtuvo beneficios.

El productor teatral Max Gordon le informaba diariamente de la evolución de sus acciones. Hasta que llegó el martes negro. Todo el mundo quería vender, los precios se desplomaban, los agentes exigían sus garantías… Ese día, Max Gordon le llamó para decirle “Amigo, la broma ha terminado”. Y no dijo nada más. Se había suicidado.

Podéis encontrar una versión más completa de la historia en este artículo.

Aunque nos hayamos puesto serios al final, esperamos que las geniales frases de Groucho Marx os hayan alegrado un poco el -a veces duro- día del emprendedor. ¿De qué otro personaje crees que podríamos hacer una recopilación de frases?

ACERCA DEL AUTOR

Especialista en comunicación con un enfoque 360º orientado a emprendedores, microempresas, autónomos, cooperativas y empresas sociales. Los distintos medios y modos de comunicar son sólo herramientas. Lo importante es el mensaje.