“Aprender a entender y gestionar las emociones es una de las mejores decisiones que se pueden tomar”

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Sara Duarte es experta en Felicidad y Motivación y la relación de ambos factores con el ámbito organizacional. Tiene formación en Inteligencia Emocional, Programación Neurolingüística, Coaching, Habilidades Directivas y Psicología Positiva entre otras disciplinas. Autora del best-seller en Amazon “Que es coaching para novatos” es docente en IDBSchool con el curso Cómo emprender con éxito en 4 semanas.

“No es personal, son negocios” ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

La cabeza no se puede separar del cuerpo, de la misma manera que, por mucho que nos empeñemos, lo personal no se puede separar de lo profesional. Lo personal influye en lo profesional y viceversa. Las emociones no entienden de distinciones en ese sentido y tanto en el plano negativo como en el positivo, nos influyen en todas las áreas de nuestra vida.

¿Qué importancia tienen las emociones en nuestro desarrollo profesional y empresarial?

Si te ascienden, no solo estarás alegre y te sentirás reconocido en el trabajo, ¿verdad? Esa alegría se extenderá en todas direcciones, de la misma manera que si recibes una mala noticia en tu familia, afectará a tu desempeño profesional. Es lógico, por eso somos humanos, nuestra parte emocional y la facultad de poder reconocer esas emociones, es lo que nos diferencia de los animales. Todos sin excepción tenemos emociones y éstas tienen mucha importancia e influencia en cómo se desarrolla nuestra trayectoria por la vida.

Las emociones son energía que genera nuestro organismo y que busca ser expresada.  La energía por principio, no se anula, se transforma. Con las emociones no es diferente. Las emociones positivas saben cuidarse solas, nos motivan y hacen de gasolina, pero con las negativas solemos encontrar desafíos. Por creencia social y educacional, se ha considerado que el no expresar las emociones hace que estas desaparezcan… ¡error! Cuando sentimos algo negativo y no le damos una salida adecuada a esa emoción, ya sea en el terreno personal como en el profesional, saldrá por alguna parte (enfermedades normalmente).

¿Qué barreras interiores debe superar alguien que quiera emprender un negocio?

A la hora de emprender se nos aparecen ciertos desafíos que hemos de conocer y aprender a manejar, si queremos tener éxito en nuestra andadura. En raras ocasiones nos enseñan a superar estos retos, sin embargo, si eres consciente de que existen, ya tienes mucho ganado.

El obstáculo más importante con el que te encontrarás, más allá de temas de gestión, administración y financiaciones externas, eres tú mismo, por eso es esencial que te conozcas y sepas las trampas que de ti, surgirán. Algunas de estas “auto-zancadillas” son el miedo al éxito (y también al fracaso), al qué dirán, a si valdremos para el proyecto, creencias limitantes, la procrastinación (dejar las cosas para más adelante), no tener una misión clara, tener prisa y querer el éxito rápido, no tenr planes de acción definidos…

Estas barreras, que tienen un alto coste personal y profesional si no se gestionan, en realidad tienen fácil solución, preparación y auto-conocimiento.

¿Qué beneficios podemos extraer de la gestión de nuestras emociones?

Soy una convencida de que desarrollar la inteligencia emocional y aprender a entender y gestionar las emociones propias y ajenas, es una de las mejores decisiones que se pueden tomar en la vida. Si eres capaz de gestionar tus emociones, serás capaz de manejar los pensamientos. Si puedes gestionar los pensamientos, serás capaz de guiar tus decisiones y si puedes gobernar en tus decisiones, tendrás el control de tu vida.

Si dejamos que sean los miedos y las emociones las que gobiernen nuestra existencia, conseguiremos que la vida pase POR nosotros. Es sólo aprendiendo a gestionar estos aspectos cuando de verdad, podemos hacer que la vida para PARA nosotros, entonces dejaremos de ser víctimas para convertirnos en protagonistas.

¿Qué ventajas tiene para la empresa que su equipo tenga emociones positivas? ¿Un poco de estrés no aumenta la productividad?

Las emociones positivas, está comprobado que son productivas y son buenas para la salud. Favorecen la producción de endorfinas, llamadas también hormonas de la felicidad. Esto a nivel organizacional significa: menos bajas, menos rotación de personal, menos conflictos internos, mayor motivación, mayor colaboración entre los integrantes de un equipo, mejora en la comunicación… en definitiva un mejor clima laboral.

Un poco de estrés no es negativo. El estrés nos ha salvado a lo largo de la historia de peligros y desafíos y nos pone en alerta. Nos ayuda a ser productivos y resolutivos en un determinado momento, sin embargo deja de ser algo “saludable” cuando la producción del mismo se alarga en el tiempo y no le damos salida al cortisol que esta respuesta genera. El cortisol a grandes dosis es como un veneno para nuestro organismo.

Dentro del estrés entonces, encontramos 2 vertientes, una positiva: el eustrés, que llena la vida de energía y vigor, y otra negativa, el distrés, que puede desembocar en ansiedad y depresión. Las personas somos diferentes y a cada uno nos afectan las cosas de distinta manera, lo que a mi me causa eustrés, a ora persona puede generarle distrés. El auto-conocimiento es clave para identificar nuestros límites en este sentido.

¿Se puede actuar realmente sobre las emociones?

Hay multitud de métodos, claves y herramientas que te pueden ayudar: Coaching, Inteligencia emocional, Programación Neurolingüística…De todas todas, lo que seguro que ayuda es ser consciente y ocuparse de ello de una manera u otra.

¿Es realmente posible obtener resultados con un curso virtual?

Sin lugar a dudas sí. Por supuesto no se puede generalizar de manera absoluta, porque  depende muy mucho de la calidad del curso, pero basaré mi respuesta dando por supuesto que es un curso de calidad, como es el caso del mío ;)

El curso te da las claves teórico-prácticas necesarias, los métodos y las herramientas para poder superar esos miedos y conseguir con éxito los objetivos, sin embargo, es lógico pensar que para que el éxito sea posible, no basta con lo que al autor y facilitador del curso, haga…

Hay un factor determinante que es el compromiso de la persona que está recibiendo el curso, para que el triunfo sea una realidad. Si la persona receptora pone en práctica las sugerencias y estrategias que se le ofrecen, las probabilidades de éxito son enormes.

Sólo hace falta tomar la decisión y ponerse a hacer lo que hay que hacer para obtener excelentes resultados. Si existe un firme compromiso por ambas partes (en mi caso es del 150%), el éxito está asegurado.