Autodiagnosis de competitividad

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Las empresas que van bien son siempre un atractivo en el mercado. Si estuviesen en venta, acudirían infinidad de inversores ansiosos por adquirir tan suculentas joyas. Pero resulta, que las que van bien, no se venden, en todo caso, pueden ser compradoras. Las que van mal son las que se quieren vender, perdiendo el atractivo por inadaptación al mercado, y tienen un final desolador.

Mantener una empresa u organización en permanente competitividad no es tarea fácil, pero es necesaria, sobre todo cuando hay que acudir al mercado a conseguir financiación, o bien, cuando se generan oportunidades para nuevos inversores que pretendan participar en el negocio.

Todas las empresas disponen de una presentación corporativa, fundamentalmente comercial, donde se detalla la gama de productos y la calidad de los mismos, los diferentes clientes, las zonas territoriales donde se comercializan los productos,etc. Se especifican las diferentes unidades productivas y localización, medios productivos y tecnología, centros de I+D+i. Y por último se da una dimensión económica, en base a la cifra de negocios y al número de empleados.

Los tiempos cambian, y la presentación de las empresas también. La tarjeta de visita de una organización debe ser mucho más profunda, mucho más visible, mucho más esencial, sin el temor a ser vulnerables o a quedar expuestos y debe incluir:

  • Conocimiento del mercado. ¿Cuáles son los problemas de tus clientes? y ¿Qué soluciones se aportan?
  • Conocimiento de la competencia. Saber lo que hacen tus competidores, y aprender de ellos, es una señal de distinción.
  • Modelo de negocio. Cómo se generan los ingresos. Quiénes son los proveedores. Cómo se distribuyen los productos. Cuáles son los márgenes de contribución.
  • Estrategia competitiva. En qué se diferencia la empresa de las demás. Patentes, marcas, propiedad intelectual.
  • Estrategia y plan de Marketing. Proyecciones de ventas. Diversificación de clientes. Características de los productos.
  • Organigrama de la empresa. Equipo directivo, habilidades y competencias.
  • Situación de la empresa. Dónde está y adónde quiere llegar. Riesgos y oportunidades.
  • Proyecciones financieras e indicadores clave. Cifras que indican las previsiones y la sostenibilidad del negocio.
análisis competencia

Lo que debes saber

Es cierto que a medida que la empresa alcanza un tamaño y un determinado volumen de negocio, la profesionalización interna es directamente proporcional, pero para el resto, los servicios externalizados son la mejor alternativa estratégica inteligente de gestión empresarial.

Qué más quisieran la mayoría de empresas, mostrar con ejemplos y con análisis DAFO la marcha de sus competidores, su grado de influencia, los puntos diferenciadores. Ahora pueden hacerlo. Solo se necesita voluntad y decisión. Las empresas tienen que percibir que existen otras que ofrecen servicios únicos, útiles, diferenciadores, y de soporte total y absoluto a la gestión empresarial.

Hay que romper las barreras y las resistencias que impiden avanzar y salir de la desorientación y la incertidumbre.

Aprender de los mejores es una solución inteligente para los gestores inquietos que afrontan con arrojo los retos y los desafíos de su negocio.

Aprender de los mejores es una ventaja competitiva irrenunciable. Los puedes identificar en tu propio sector donde realizas las operaciones, pueden ser tus competidores, pero también los clientes y proveedores.

Metodología, innovación y valor añadido para comparar los parámetros económicos-financieros, lenguaje universal empresarial, para definir los objetivos y el plan de acciones para un modelo de competitividad y de éxito. Un modelo sostenible, rentable y que cree valor.

ventaja competitiva

Aprenderde los mejores

Uno de los procesos internos recomendables previos a la contratación externa de servicios orientados a un modelo competitivo, es realizar una autodiagnosis de competitividad.
Se requiere el compromiso de la dirección y la involucración de todo el personal, así como metodología de procesos, para autoevaluarse con una puntuación entre 0 y 5, de los diferentes conceptos que las empresas intuyen como factores competitivos.

  1. Costes de fabricación. Costes controlados implican resultados atendibles. Dominio de la gestión de las 4M
  2. Calidad de Dirección. Desde el punto de vista del liderazgo y el compromiso con los objetivos empresariales. Habilidades y competencias.
  3. Profesionalidad de los empleados. Rendimiento de equipos y personas para saber combinar estrategia del talento con la estrategia del negocio.
  4. Calidad de las tecnologías de producción. Si no se invierte, difícilmente se obtendrán mejoras de calidad en los procesos y en los productos.
  5. Flexibilidad productiva. Seguir a los clientes en sus necesidades para prestar y entregar los productos según sus exigencias.
  6. Calidad de los productos. Si la satisfacción de los clientes no es la adecuada, porque les llegan productos defectuosos, o porque son elevadas las chatarras y los re trabajos, son anomalías de no conformidad.
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    Autodiagnosis de competitividad

  7. Innovación de los productos. Las acciones de eficiencia en los productos, materiales y procesos, que permiten ahorros internos y eficacia externa para los clientes, son un buen indicador de performance (desempeño).
  8. Diseño. Máxima creatividad de conceptos, pero acordes en calidad y prestaciones, con el precio que va a pagar el cliente; y con las tecnologías existentes para su fabricación.
  9. Nivel de servicio de los clientes. Integrar todas las metodologías de flujo y logísticas. Especialmente el JIT.
  10. Amplitud y variedad de la gama. Entre otras, para diversificar riesgos y generar oportunidades para ampliar clientes y mercados.
  11. Gestión comercial y atención cliente. Tener clientes fidelizados es el gran objetivo de sostenibilidad. Para ello tan importante es la venta como la post-venta. Ganar un cliente es difícil, y se puede perder en un instante.
  12. Comunicación de marketing. Estar atento a la imagen de marca y a la reputación. Saber llegar a los clientes, pero también a los proveedores, estando alerta permanentemente de los problemas, y ser promotor de soluciones.

Los factores externos también influyen en el modelo de competitividad. Aunque no dependan de la gestión empresarial directamente, los entornos pueden condicionar algunos de los factores expuestos anteriormente.

La ubicación empresarial es importante. Muchos de los costes, mejor dicho extra costes, ciclos de maduración, contratación, formación, proveedores, u otras dificultades para la gestión corriente, tienen su origen en la elección territorial.

entorno competitivo

Entorno competitivo

rafael-alcón-díaz-lionRafael Alcón Díaz

Consultor Empresarial – Executive

www.escuraconsulting.com