“Soy un economista con alma de poeta.” Christian Felber, precursor de La Economía del Bien Común

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                                                                                                                                                                       Por Caterina Benito

Que la economía actual está estructurada en torno al afán de lucro y la competencia no es ninguna novedad. Que una economía se sostenga en una serie de principios básicos que representan valores humanos como confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, entre otros, sí que lo es. Y ¿es esto es posible? Sí, a través de la Economía del Bien Común, modelo impulsado por Christian Felber, economista, escritor, bailarín  y profesor asociado de la universidad de economía de Viena.

“La economía es una herramienta al servicio de la sociedad y no un fin,” afirma Felber, que plantea una estructura económica al servicio de la ciudadanía en la que se mida el bienestar más allá de los datos económicos. Este movimiento fue iniciado en el 2010 por un grupo de austríacos con el objetivo de conseguir un cambio económico, político y social, “de abajo hacia arriba.” Devolver el poder al pueblo, haciéndolo participe en el cambio. Sin duda, una llamada a la recuperación del sentido común.

Felber nos invita a que hagamos un ejercicio para identificar cuáles son los ingredientes más importantes en índices de felicidad grupal. Quizás salen valores como tolerancia, respeto, corresponsabilidad, confianza, pero ¿están presentes en nuestro sistema económico? Si la respuesta es no, imaginemos que las empresas en las que son guía esos principios y valores obtengan ventajas legales que les permitan sobrevivir a los valores del lucro y la competencia actuales. Pues bien, es posible, y para poder aplicar y medir el grado de implicación de una empresa han creado la Matriz del Bien Común (una serie de pautas para que apliquen las empresas) y el Balance del Bien Común (un sistema de medición de la aplicación de la matriz).

Con estas dos herramientas se puede determinar qué empresas deben obtener (o cuáles no) beneficios fiscales, y a los consumidores les permite elegir a quién “premiar” esta conducta consumiendo sus productos o colaborando con ellas. En definitiva, un semáforo del Bien Común que sirve para identificar rápidamente cómo de ético es un producto o una empresa. En España, por ejemplo, ya existe una serie de empresas camino hacia la Economía del Bien Común de diferentes sectores.

Una práctica que puede resultar “perversa” porque desmonta el actual sistema económico, político y social, pero necesaria para el cambio. Y es que, como asegura Felber, “la perversión es la inversión del orden de las cosas,” y para representarlo de forma gráfica se coloca con la cabeza en el suelo, haciendo la vertical, como pudimos ver en su visita a España en Marzo de este año durante las jornadas de “Economía del Bien Común” organizadas por  “Impulsa l’Acció Social” y Fundación Apip-Acam de Barcelona. Dejó patente su vertiente artística y cómica con la que transmite conocimiento en todas sus ponencias. “Soy un economista con alma de poeta,” explicó con una sonrisa.

La alternativa a un sistema económico diferente del actual ya se ha puesto en marcha. Si te interesa el proyecto y modelo de Christian Felber, y quieres ahondar en ello, te recomendamos su libro de lectura obligada “La Economía del Bien Común”. Y si además quieres empezar a colaborar con este movimiento, te animamos a que visites la página del documental “EBC”, proyecto financiado por crowdfunding del que os dejamos el tráiler a continuación.  Porque como dijo Albert Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”

ACERCA DEL AUTOR

Periodista y miembro del equipo de Comunicación de IDaccion