Claves para evitar el fracaso de un emprendimiento

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file0001769604492Al poner en marcha una iniciativa comercial, el emprendedor se enfrenta indefectiblemente a dos posibles resultados: el éxito o el fracaso. Por naturaleza, las personas temen encontrarse con la sombra de lo segundo, amilanados por el considerable valor de sus consecuencias. Sin embargo, afrontar una iniciativa como parte de la esencia del propio fracaso, asumiéndolo conceptualmente como mero derivado de la propia acción, es posicionarse en el mejor camino para hacerle frente sin alarmas. No hay por qué tenerle miedo. Es más dañino para un innovador el miedo a fracasar que el propio fracaso, porque lo primero le impide dar el paso adelante, sin embargo lo segundo le puede enseñar los caminos que debe evitar en la carrera hacia su objetivo.

Para actuar con cierto grado de tranquilidad, todo emprendedor debe tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Sólo fracasan quienes han arriesgado algo. Así pues, el riesgo es una función más de la ecuación que se debe resolver en el ejercicio de una iniciativa. La gran ventaja es que esta matemática ofrece dos resultados posibles. Para sortear la incertidumbre se debe buscar con ahínco uno de ellos, el del éxito y olvidarse de la otra posibilidad.
  • No perder de vista los límites, en términos de emplear sólo la energía recuperable, es tener un valioso terreno ganado. Arriesgar por arriesgar es como verter la botella del mejor vino en un barril de agua esperando convertirlo en bebida para los invitados.
  •  Los milagros no existen. Los iluminados tampoco. Asumir un perfil de negocio obedeciendo únicamente al historial de alguien que se ha enriquecido haciendo lo mismo, es perder el tiempo y la credibilidad.
  • Se debe tomar decisiones calculadas y no perseguir un accidente de mercado que pueda favorecer a nuestra iniciativa, porque será imposible salir de la rueda del desengaño. Normalmente una decepción económica conlleva medidas atropelladas, y el intento de arriesgar para recuperar lo perdido suele llevar a perderlo todo.
  • Moverse en posición de seguridad no es renunciar a invertir o inmovilizar el capital para no perderlo. Es actuar en posición de riesgo de forma controlada, midiendo las posibles consecuencias, ajustando la propuesta de impulso con la capacidad del emprendimiento.
  • Vigilar el impacto del riesgo es ya el fundamento de una evidente madurez comercial. Diseñando la estrategia al abrigo de estos parámetros se puede controlar mejor la evolución de la propuesta y se tiene capacidad para retirarse antes de la debacle, si es preciso.

Por todo esto, es perfectamente comprensible que las personas de hoy en día prefieran asumir su capital bajo tutela en lugar de comprometerlo, porque la dificultad con la que se ha encontrado para conseguirlo ha superado al desmérito de arriesgarlo. Sin embargo, sin riesgo no hay ganancia y el éxito absoluto no existe. Lo cual nos lleva a decir que nada lleva al éxito sin cobrar algún coste en términos de desengaño o decisiones dolorosas, y si alguno lo hace, hemos de calificarlo como un mero accidente de mercado.

ACERCA DEL AUTOR

Training Consultant en ELSIR – Network for Innovation and Social and Territorial Responsibility