De lo social en las empresas y el bien común

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En la realidad empresarial del nuevo capitalismo emerge la figura de la empresa social de carácter mercantil. Una empresa que se orienta a dar respuesta a necesidades sociales con su actividad económica, la gestión ética y la limitación del reparto de beneficios. 

La empresa social se posiciona como una forma distinta de hacer negocio,  una forma que busca generar impacto social con su actividad como elemento diferenciador, sin olvidar la rentabilidad económica.

muhammad yunus vector

Nos encontramos ante una forma de hacer negocios, que no se vincula al concepto de la economía social previsto por la ley, sino a un nuevo concepto de ser empresa.

Según la Ley, la economía social es el conjunto de actividades económicas y empresariales que persiguen el interés colectivo de sus integrantes, el interés general económico o social o ambos.  De acuerdo con dicha ley, las entidades de economía social se diferencian por el carácter democrático de la propiedad (cooperativas y sociedades anónimas laborales) o por la ausencia de ánimo de lucro (asociaciones y fundaciones) o por facilitar trabajo a personas con riesgo de exclusión o discapacidad (centros especiales de trabajo o empresas de inserción) o bien por la combinación de alguno de estos elementos.

Sin embargo, para las empresas orientadas al bien común o al interés general, las formas jurídicas asociadas a la economía social son algo secundario. La forma no impide ver el fondo,  esto es, la cuestión social en empresas mercantiles que van más allá en los  objetivos  que ambicionan (maximizar el impacto social /ecológico) y las vías que utilizan (autososteniblidad)

Así lo preconiza Muhammad Yunus, una empresa social es “un negocio autosostenible sin pérdidas ni dividendos que aborda un objetivo social dentro de las normas del mercado actual. La empresa social es un negocio al generar ingresos suficientes como para garantizar su funcionamiento y es un negocio social al despojarse de los dividendos reinvirtiendo las ganancias obtenidas en su objetivo social, ampliando su impacto positivo en la sociedad”.

También el modelo de la Economía del Bien Común, prioriza la maximización de la contribución al bien común frente a la maximización de los beneficios económicos. Este modelo, a través de su balance social, permite la aproximación de las empresas tradicionales hacia un modelo más social, no sólo en su gestión si no también en su objetivo. En el modelo de la Economía del Bien común, una empresa social gestionada éticamente conseguiría una elevada puntuación al medir su contribución al bien común.

La cultura social en la empresa ha venido a quedarse, el nuevo paradigma conduce hacia ella más allá de la responsabilidad social corporativa. La empresa con responsabilidad social gestiona éticamente su negocio.  La empresa social, además, hace de la necesidad social un negocio autosostenible.

A todas las personas que integran el grupo de Emprendedores y Empresas sociales  de IDaccion: gracias por mantener la vela prendida y  alentar la llama hasta que todos la vean.