El once ideal de la innovación

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Vuelve el fútbol. En España lo hace con el inicio de la Liga y un clásico que se ha convertido en habitual por estas fechas: El FC Barcelona-Real Madrid con la Supercopa en juego. Seguro que los entrenadores le están dando vueltas a la alineación que pondrán de salida en estos partidos, buscando el equilibrio entre las distintas cualidades y características de cada jugador, y los objetivos y funciones que hay que cumplir en el campo. Lo mismos sucede en las empresas, donde hay que juntar equipos de personas complementarias con el objetivo de hacer funcionar la empresa y también, que sean capaces de innovar.

En su libro The ten faces of innovation, Tom Kelley y Jonathan Littman proponen los diez roles que ha de tener un equipo orientado a la innovación. Nos hemos permitido ampliar la lista, para conseguir el once ideal de la innovación. Quizás este equipo os suene de algo…

Veamos el Uno x Uno de nuestra alineación:

  • El cuidador. Seguro, como un portero de fútbol. Ha de organizar a la defensa, también ha de ser una opción de pase atrás cuando el juego está trabado, y sobre todo, estar alerta para solucionar el peligro cuando llegue.
  • El provocador: Cuando el equipo corre el riesgo de volverse convencional, el provocador propone o idea algo que puede ser polémico, pero que obliga a todos a ponerse en tensión otra vez. No sabemos cómo aceptará el mercado su idea, pero, como dijo Oscar Wilde “lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”
  • El arquitecto: Pone las bases del juego, los cimientos sobre los que descansa el proyecto. Ofrece seguridad y estructura al equipo. A partir de su primer pase, el resto de jugadores pueden desarrollar su función.
  • El colaborador: Figura imprescindible, aunque no siempre visible. Pone el equipo por encima de cada uno de sus miembros. La prolongación del entrenador en el campo, dirige y ayuda a sus compañeros en todo momento.
  • El narrador: Como un carrilero de los de antaño, consigue impregnar a todas las líneas del equipo de una misma intención, un mismo discurso o narración que hace que la acción vaya siempre hacia adelante. Disemina acción y emoción a partes iguales y en todas las partes del campo.
  • El científico: Observa, experimenta, comete errores, aprende, vuelve a experimentar y consigue nuevos resultados. Con una buena red de seguridad detrás que cubra sus posibles errores, el científico crea nuevas soluciones que permiten al equipo innovar y sorprender a la defensa contraria.
  • El artista: Al igual que el científico, crea nuevas soluciones, pero en su caso, el proceso en lugar de prueba y error, se produce a través de la inspiración que le permite anticiparse y leer la jugada medio segundo antes que los demás y, por supuesto, que la competencia.
  • El polinizador: Siempre ofrece una opción de pase al compañero. La recibe y la da, haciendo que el juego sea fluido, sin interrupciones y con sentido. Une ideas aparentemente dispares y las conecta con un sentido nuevo.
  • El escenógrafo: El creador de la “experiencia” asociada al producto o servicio. Rechaza lo ordinario y crea lo extraordinario para añadir valor al producto. En nuestro once sería ese extremo que inventa jugadas que levantan del asiento al espectador.
  • El antropólogo: Aprende de lo cotidiano. Mira lo común con nuevos ojos. Observa el mercado y genera nuevo conocimiento para encontrar soluciones hasta ese momento inauditas.
  • El saltador: Como un buen delantero centro, supera todas las barreras. Perseverante y optimista, encuentra la solución final para rematar cada idea.
  • El Director: En el banquillo, el CEO, dirige al equipo, imprime la filosofía, resuelve conflictos y marca la dirección a seguir. Pero como todo el mundo sabe, por bueno que sea el entrenador, los que ganan y pierden son los que salen al campo.

A menudo el emprendedor tiene que desarrollar todos los papeles a la vez, pero en la medida de la posible hay que rodearse de un equipo compensado que permita cumplir tres funciones básicas: aprender, organizar e innovar.

Una vez tienes a los jugadores, lo difícil a veces, es encontrar la táctica adecuada, ¿qué es mejor, salir a imponer tu estilo, a controlar la pelota, liderar el mercado, luchar por que triunfe la idea? ¿o es mejor salir al campo, estudiar al contrario y sacar el mejor provecho posible de los fallos del rival? Son dos maneras de entender el fútbol, y también de entender la empresa. ¿Con cuál os identificáis más? Contádnoslo en nuestro grupo para emprendedores y empresarios.