Emprender nos hace ser más felices

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Emprender nos hace ser más felicesHablamos de crisis, de las dificultades de tirar adelante con nuevos proyecto de negocio, de lo encallada que se encuentra la economía y de que avanzar un paso nos cuesta un gran esfuerzo.

Sin embargo, y como todo en esta vida, el momento en que vivimos tiene también una cara alegre, un cara positiva. Emprender es fuente de satisfacciones y logros, de sensaciones nunca antes vividas.

Tomar decisiones con libertad

Sentir la libertad de tomar decisiones y dirigir nuestro camino profesional de la manera que deseamos no tiene precio. La experiencia de equivocarnos por nosotros mismos, tampoco.

“Todo fracaso es una experiencia y toda experiencia es un éxito.” – Anónimo

Sólo lo que aprendemos a través de nuestras vivencias es realmente válido para nuestro crecimiento. Un proyecto de emprendimiento nos ofrece esa excelente oportunidad de aprendizaje que tanto andábamos buscando. Y los éxitos logrados son nuestros, sólo nuestros, y bien merecidos.

La flexibilidad va, en buena parte, unida a la libertad. Disponer de nuestro tiempo, de nuestros recursos personales, financieros o de otro tipo, y determinar cómo lo hacemos, sólo es posible cuando emprendemos por nuestra cuenta.

Autoconfianza y control de las circunstancias

Emprender y tirar adelante un proyecto propio nos obliga a salir de nuestra zona de confort en numerosas ocasiones.

Sabemos que el éxito depende en buena parte de nosotros, de nuestra capacidad para hacer frente a las dificultades, de nuestra energía para no decaer, de nuestra perseverancia. Y este estado nos hace estar más atentos a nuestro entorno, más receptivos, aprendemos a ser más ágiles decidiendo y, así, estamos diariamente ‘entrenando’ nuestra mente, como si de un músculo se tratara.

La confianza en nosotros mismos sale fortalecida cada vez que alcanzamos una meta, cada vez logramos salvar una situación complicada con nuestros propios recursos. Superarnos día a día nos estimula y nos anima para dar un paso más allá. La sensación de que el control de lo que ocurre a nuestro alrededor está en nuestras manos hace crecer nuestra fuerza interior. Es lo que en psicología se conoce como “locus de control interno”. El éxito, el fracaso, el miedo y el coraje son tan sólo construcciones mentales.

“No intentarlo por miedo al fracaso es como suicidarse por miedo a morir.” – Anónimo

Cuando disfrutamos de estas experiencias en una faceta de nuestra vida como es, por ejemplo, la puesta en marcha de un proyecto empresarial, sus efectos positivos se expanden a otros ámbitos completamente distintos. Con ello, las personas nos sentimos más completas, más capaces de afrontar todo tipo adversidades y mejor dispuestas a gozar de los momentos dichosos que nos ofrece la vida.

Ampliar nuestros círculos sociales

La necesidad de agrandar nuestras redes de contactos es otro de los efectos más visibles de emprender un negocio. Intercambiar conocimiento, abrirnos a nuevos ámbitos para darnos a conocer a otras personas, explorar oportunidades de colaboración son situaciones que nos mueven a ampliar nuestros círculos y que, sin duda, nos enriquecen.

Mejorar nuestras habilidades sociales, vencer la timidez, sobreponernos a nuestras creencias limitantes y superar los miedos nos permite relacionarnos de una forma más madura, más consciente y nos hace sentir bien con nosotros mismos y con los demás.

Las habilidades sociales también se entrenan. Sólo es una cuestión de cambiar hábitos. Somos seres sociales y nos sentimos mejor cuando conectamos con los demás, cuando sentimos que estamos en armonía con nuestro entorno social.

Emprender y fluir

Al final, la sensación de fluir de la que tanto habló Mihaly Csikszentmihalyi en su famoso libro “Fluir (flow)” es la que vamos experimentando cada vez más, a medida que vamos avanzando en el proceso de emprender.

Llega un momento en el que nos sentimos cómodos con la situación: hemos perdido el miedo y hemos dejado atrás muchos lastres originados por nuestras creencias. Comenzamos a disfrutar con los retos porque se han vuelto alcanzables. Sentimos que podemos llegar a ellos, que están más cerca de lo que creíamos; también porque, durante el proceso, nuestras capacidades y nuestra autoconfianza han crecido.

Es el momento de disfrutar, el momento de fluir. Y es, en este momento, cuando empiezan a llegar los frutos del tesón, del esfuerzo, de la dedicación, de la energía y de la confianza depositados en el proyecto. Es cuando nos damos cuenta que emprender es una forma de vivir y un camino de crecimiento.

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ACERCA DEL AUTOR

Publicista experta en comunicación digital, blogs corporativos, redes sociales y redacción web para empresas. Escribo sobre casi cualquier tema, aunque mis favoritos están relacionados con la marca personal, el desarrollo de habilidades, el liderazgo, la comunicación y el emprendimiento.