Firmas invitadas: Competitividad y colaboración: el trabajo en equipo, por Dolores Vela

Hoy me gustaría compartir con vosotros una reflexión sobre el trabajo en equipo, dentro de esta línea de productividad y eficiencia en Empresa 2.0 y Social Business que trato de abordar también en mi blog.

Me parece especialmente interesante el tema de trabajar en equipo y colaborar en proyectos y agencias relacionados con los medios sociales porque, en nuestro mundo competitivo, se puede llegar al extremo de canibalizar a compañeros, e incluso, a la misma empresa con el éxito, carisma, fama, etc, de un empleado concreto, sea Community Manager, Analista Web o diseñador.

A pesar de que la mayoría de nosotros posiblemente demos por hecho que el espíritu competitivo y la colaboración son términos diametralmente opuestos en general y en especial en lo referente a management de equipos de trabajo, comprender cómo funciona realmente una estrategia de colaboración planificada y organizada según una adecuada distribución de tareas y workflows dinámicos, podría no sólo ayudar sino mejorar y potenciar la eficiencia de nuestros recursos humanos, es decir, los empleados.

Que nuestros equipos van a competir entre ellos y más aún, dentro de cada equipo, los participantes, es un hecho que debemos considerar en nuestra forma de acercarnos a los equipos de trabajo y de establecer y distribuir las tareas y puestos. Ser competitivos y colaborar no tiene aún así, por qué ser una paradoja, sólo tenemos que aprender a controlar la situación con un liderazgo positivo y colaborativo.

TeamWork

Definamos la competitividad

Antes de nada hay que tener en cuenta que la competición per se no tiene por qué ser algo negativo para el trabajo en equipo si sabemos bien gestionarla y redirigir adecuadamente a los empleados más competitivos para potenciar su energía en pro de nuestro objetivo. La competitividad está en la naturaleza humana, pero no todos la hemos desarrollado de la misma forma o con la misma intensidad hasta sentir la necesidad de ser mejores, más rápidos, más productivos o más eficientes que los demás. En realidad no es más que un profundo deseo de éxito y de conseguir llevar a cabo las tareas mejor que los demás para demostrar nuestra supremacia ante los otros haciendo determinadas cosas que sabemos que nos posicionarán como líderes entre iguales o empleados estimables y de valor por encima de la media.

No es complicado identificar a este tipo de empleados que buscan ese reconocimiento y destacan por sus habilidades, conocimientos y actitudes, la clave está en no intentar modificar ese comportamiento (siempre que no sea motivo de disputas internas), sino en redirigir la energía competitiva hacia el proyecto en sí y sus objetivos, de modo que repercuta en el trabajo y el buen hacer general de todos. En cualquier caso, no siempre la competitividad puede fácilmente ser considerada como algo bueno o malo, pero a priori podemos hablar de dos tipos de competitividad:

  • Competitividad negativa: algunas personas siente la necesidad de ser siempre los mejores y destacar y para conseguirlo, no les importa pasar por encima de sus compañeros y del proyecto y la empresa misma, olvidando de ese modo los objetivos reales de su trabajo y tareas, que obedecen a algo superior a él mismo. Dicho de otro modo, anteponen su éxito al de la empresa o tarea. En este caso un buen líder debe aprender a manejar cuidadosamente la situación para devolverle al empleado su lugar, concediéndole reconocimiento por sus logros, pero dentro simpre de un marco de trabajo colaborativo en el que todos participan de forma esencial. Hay que volver a integrar al sujeto en el equipo a través de la comunicación y el diálogo. Es cierto que un empleado es un eslabón de la cadena, pero por pequeño o grande que éste sea, ya sabemos por dónde se romperá la cadena afectando a todos si no ponemos remedio a tiempo. Por lo general, aunque parezca lo opuesto, este tipo de empleado responde a un perfil de inseguridad que siempre necesita ser reconocido y admirado para sentirse “cómodo”, aceptado y valorado.
  • Competitividad positiva: por otro lado, hay personas a las que les gusta ser muy productivas y compiten “por deporte”, por así decirlo, les gusta destacar en su trabajo sin necesidad de que por ello se olviden de su posición y de los demás compañeros. Un sentimiento competitivo de este tipo puede no sólo mejorar sino alentar a otros a ser más productivos o eficientes, ya que este tipo de competidores siempre está dispuesto a colaborar con otros, ayudarlos, compartir sus conocimientos, etc, y por lo tanto, suelen ser perfiles más seguros de sí mismos, que buscan quizá el reconomiento en la actividad misma de colaborar y compartir demostrando su valía y perspicacia. Un exceso también puede crear en los compañeros pocas simpatías, por lo que también debemos controlar y manejar a este tipo de trabajadores, que en general, suelen coincidir con nuestros knowledge workers.

Cómo prevenir la competitividad negativa

Una vez hemos identificado al empleado o empleados con actitudes negativas de competitividad, podemos empezar a dar los primeros pasos para redirigir su comportamiento.

  • Nunca lo saques del equipo a no  ser que no haya ninguna otra solución después de varios intentos, ya que el aislamiento generalmente empeora esta situación y frustra más a los empleados.
  • Haz del diálogo tu arma más potente, escucha sin juzgar y se considerado y empático con la persona que tienes delante, escucha a la persona, y después al empleado, y cuando hables, dirígete a los dos. Sus opiniones y sentimientos son parte de su realidad profesional también.
  • Por otro lado, debes hacerle ver que no trabaja sólo y que sus opiniones y criterios no son los únicos sino que también sus compañeros aportan trabajo, tareas, ideas, etc, para que entienda que en el trabajo, el objetivo es el éxito del proyecto, no el éxito personal, porque de ese modo, el éxito del proyecto repercutirá en el de todos y cada uno de sus miembros. Recuérdale que “nadie lo sabe todo, pero todos saben algo”.
  • El espíritu de equipo se basa fundamentalmente en el respeto y reconocimiento de las habilidades, preparación y formación de los demás integrantes del equipo y su trabajo: aún el eslabón más pequeño de la cadena puede hacer que toda ella se rompa y no se consigan los objetivos. Un empleado que además resulta ser un buen jugador de equipo es uno de los activos más importantes de la estrategia colaborativa.
  • Presta atención también a lo que otros tiene que decir y piensan sobre el empleado más competitivo: el feedback es trascendental para saber entender y gestionar la dinámica de un grupo: si entiendes a un grupo te será mucho más fácil saber cómo mejorarlo y potenciar sus activos más productivos.
  • Pon a tus empleados competitivos en los puestos más acordes con sus aptitudes y personalidad para que puedan desarrrollar más fácilmente un espíritu de equipo.

Los empleados competitivos pueden ser un poderoso arma para involucrar a otros en el proyecto, para animar a los demás y como knowledge workers, mejorarán el rendimiento del equipo con sus conocimientos e iniciativas, así que no sólo no son contrarios a la colaboración, sino que bien gestionados, la mejoran y potencian.

Artículo de Dolores Vela, publicado en su blog Social Media Strategies

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Firmas Invitadas son artículos republicados de otras páginas web y blogs que el equipo de IDaccion considera especialmente interesantes. Los artículos han sido publicados con el permiso de sus autores. Esperamos que te gusten tanto como nos gustaron a nosotros.

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5 Respuestas a Firmas invitadas: Competitividad y colaboración: el trabajo en equipo, por Dolores Vela

  1. Carlos Masse Responder

    17 diciembre, 2013 en 15:25

    Es importante, tener un buen lider para poder identificar los empleados con competitividad negativa, puesto que muchas estrategias para incrementar las funciones sin pedir una remuneración es el lema de divide y venceras.

  2. Gabriela González Responder

    16 diciembre, 2013 en 0:08

    Potenciar las habilidades de las personas es muy bueno, para que logren captar que no somos solos, necesitamos de los demás para alcanzar los objetivos en las organizaciones donde nos desarrollamos, que si se duele uno del equipo esto nos afecta a todos. Para crear un gran proyecto necesitamos de las habilidades de todos en el equipo, y con esto lograremos alcanzar la meta propuesta.

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