Hacia un liderazgo efectivo y eficiente

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Screenshot_44Hoy en día la tecnología es indispensable para lograr la productividad que exige el mercado, pero el éxito de cualquier emprendimiento depende principalmente de la flexibilidad y de la capacidad de innovación que tenga el personal que trabaja en la organización.

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Las organizaciones deben atraer al mejor capital humano, retenerlos, ayudarlos a desarrollarse profesionalmente, darles las herramientas necesarias para que desarrollen sus actividades con eficiencia, capacitarlos, diseñar correctamente el trabajo, establecer las metas adecuadas, motivarlos, recompensarlos, de esta manera los trabajadores se sentirán comprometidos y así darán su máximo potencial al desarrollar sus actividades dentro de la empresa.

Nadie discute la importancia que tienen en las organizaciones el capital humano, en todo caso, lo discutible siempre son los estilos y las actitudes de las jerarquías empresariales, que nunca se sabe bien, si están capacitados en dirigir a equipos humanos, para capturar el valor y el talento inherentes en las personas.

Definamos la necesidad: la sociedad, las empresas, cualquier organización, comunidad y colectivo, necesitan de líderes inspiradores y transformadores, y pro-sociales.

Lo pro-social, que pretendía ser una palabra que denominara lo contrario de lo anti-social, con el tiempo, más que un antónimo se ha transformado en un concepto aplicable en la educación, pero extensible a organizaciones y empresas. Un salto cualitativo en la educación emocional y el clima social, un verdadero desafío profesional.

Todos sabemos que los líderes necesitan producir resultados, pero desconocemos las aspiraciones y el valor social que tengan sus metas y sus motivaciones.

Peter Lorenzi, quien lleva muchos años investigando el objetivo final de todo liderazgo, ha definido liderazgo pro-social como una “influencia positiva y efectiva, con metas constructivas que sirven al bien común”,

Las intenciones, la visión y los objetivos del líder son positivos, crean o añaden valor; sus acciones atienden a las necesidades de un grupo más amplio en vez de atender a los intereses personales o de un grupo más limitado.

El liderazgo implica cambio y responsabilidad con el consiguiente riesgo; un buen líder debe anteponer los intereses de sus seguidores por encima de sus propios intereses.

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Igual que los activos inmateriales de las organizaciones empresariales, el liderazgo, es un activo inmaterial que incluye, pero no se limita, a la apariencia externa y la impresión que se causa y permanece. También incluye la manera en que la persona se diferencia de los demás. Y esta diferencia, marca la distinción y muestra de forma distinta, actitudes únicas e irrepetibles.

Los ingredientes emergentes de un líder pro-social:

  1. Valores

Se requiere y es necesario, un tipo de liderazgo basado en los nuevos valores emergentes: transparencia, honestidad, generosidad, colaboración. Con un reto o desafío, trasladar el cambio cultural a la organización, siendo los impulsores de la transformación continua. Líderes visionarios, más cercanos, reales, transparentes, potenciadores de la relación, la conversación y la colaboración, para fomentar que todos en la organización innoven, contribuyan y aporten.

Valores asumidos y reactivados para liderar la idea, y reencuentro de la motivación. Líderes con una gran sensibilización cognitiva que generen convicción e identificación vital, contribuyendo al éxito de la organización.

  1. Metas a favor del bien común

Basar sus actuaciones en un compromiso de Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa, en su máxima expresión.

Los objetivos deben estar orientados con altura de miras, sin perder de vista, el bien común, lo social, la sostenibilidad, el marco ecológico, la sociedad, el mundo.

  1. Motivación

Motivación positiva sobre los valores y los objetivos a alcanzar. Estar dispuesto a implicarse personalmente en el cambio y el crecimiento personal, liderando y transmitiendo motivación al equipo.

Una motivación efectiva para la credibilidad.

  1. Comunicación

Los valores y los objetivos se concretan y llevan a cabo con una comunicación de calidad en todas y cada una de las relaciones interpersonales que mantenga el líder.

  1. Responsabilidad

Cualquier cambio implica responsabilidad. Responsabilidad en las actuaciones, analizando los modos, observando los progresos, padeciendo las deficiencias y las incomprensiones.

La constancia y la perseverancia optimizan la expansión cultural. No hay que escatimar esfuerzos en integrar, incluir y si es necesario atribuir semejanza y proximidad, en la labor de todos.

  1. Competencias

Ciertamente para actuar como líder hay que disponer de capacidades pero, sobre todo, creatividad, iniciativa y asertividad para llevar adelante las ideas, los métodos.

Es preferible contar con líderes con menos atributos de liderazgo tradicional basados en el poder, pero con mayores posibilidades de ejercer esa presencia positiva que permite la conciliación del grupo, la armonía, la valoración positiva de cada uno.

Las convicciones y la motivación actuarán manteniendo la resiliencia frente a los obstáculos que se presentan.

  1. Equilibrio

El líder en muchos momentos deberá tomar decisiones. Lo estará demandando la situación. Se lo estarán pidiendo sus colaboradores. La trayectoria y la credibilidad del liderazgo serán apreciadas en la intencionalidad de las decisiones tomadas. En todo caso, las consecuencias de las decisiones confirmarán si han sido o no acertadas. De esta forma, el líder, sabrá aceptar su responsabilidad o la compartirá con sus colaboradores.

Rafael Alcón Díaz
Consultor Empresarial – Executive
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