La financiación ya no depende (sólo) de los bancos

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dolarHace unos días, la Comisión de Economía y Competitividad del Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de ley de fomento de la financiación empresarial. Este proyecto -cuyas propuestas iniciales causaron polémica, especialmente por las limitaciones al crowdfunding- pretende, entre otros objetivos, favorecer y regular los mecanismos alternativos a la financiación bancaria que tienen las empresas.

La necesidad de legislar sobre el asunto es una clara muestra de la importancia que están cobrando – no sólo en España- las nuevas formas de financiación empresarial, auténtico balón de oxígeno para muchas empresas, que en los últimos años han sufrido la asfixia financiera por falta de liquidez.

Frente a esta problemática por la falta de crédito, la tecnología ha jugado y sigue jugando un rol muy importante. Prueba de ello son las formas alternativas a la financiación tradicional como por ejemplo los microcréditos o micro-préstamos, una fórmula que practica por ejemplo la empresa mexicana krédito24.mx, que ante la carestía del crédito bancario tradicional ofrecen créditos rápidos a través de Internet. La otra fórmula de la que se ha hablado al comienzo del texto son las plataformas de crowdfunding, que tienen como objetivo fundamental compartir la financiación de un proyecto entre aquellas personas que deseen apoyarlo.

El crowdfunding y los microcréditos: dos fórmulas alternativas de financiación

El término crowdfunding se aplica genéricamente a diversas fórmulas de financiación masiva: crowdfunding de recompensa- el más conocido-, equity crowdfunding -como por ejemplo Crowdcube- o crowdlending, en el que el inversor no aporta capital sino crédito. La regulación de estas plataformas fue una de las que más polémica causó en el primer proyecto de ley del Gobierno, aunque parece que se han suavizado los límites del primer borrador.

En el caso de los microcréditos, éstos fueron puestos en marcha hace más de 40 años por un profesor de Bangladesh llamado, Muhammad Yunus con la intención de erradicar la pobreza en el mundo. Para este fin el profesor bangladesí creó el Graemmen Bank en la década de los 80, y en un principio ayudó a muchos campesinos y a gente pobre a emprender en ciertas actividades económicas. Hoy en día esta nueva manera de emprender se está extendiendo también a otros nichos de población como son a los llamados microempresarios, entre ellos cabe destacar por ejemplo: estudiantes en los últimos años de carrera, personas con ideas que necesitan financiación para arrancar con su proyecto, y los pequeños negocios familiares en áreas rurales o en barrios concretos.

Si se tiene interés en conocer otras formas alternativas de financiación, en este artículo se pueden encontrar ya que contar con la financiación adecuada es una de las tareas más arduas, y también más críticas para una empresa o un emprendedor.Una mala financiación te puede generar tensiones de tesorería -que pueden llevar incluso al cierre de tu empresa- impedirte acometer los proyectos que necesita tu negocio y, en general, reducir los beneficios si los costes financieros son demasiado elevados.

En estos años de crisis severa en España, las empresas han sufrido mucho, no sólo por la contracción de la demanda, sino por la dificultad de obtener el crédito necesario para financiar la actividad empresarial. Esto ha sido así porque tanto emprendedores como empresas dependían en exceso de la financiación bancaria, y como los bancos tienen problemas, éstos se han trasladado a las empresas. La falta de financiación de la economía productiva no es un problema exclusivo de la economía española, en Mexico, por ejemplo, sólo el 15% de las empresas tiene acceso a la financiación bancaria.

Bienvenidas sean pues estas formas alternativas de financiación que permiten a empresas, y emprendedores obtener la financiación necesaria para hacer realidad sus ideas y generar así riqueza y empleo, que tanta falta nos hace.