La lacra de la decadencia de los valores éticos y morales

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En el ámbito mundial, las sociedades están sufriendo una decadencia de valores éticos y morales, tanto en el ámbito público como el privado que se refleja más que todo en los sectores dirigentes.

La corrupción emerge de una forma decidida en aquellos escenarios donde el caldo de cultivo es favorable, adoptando formas diferentes de actuación:

  • Aceptación de dinero, recompensas o regalos por el otorgamiento o adjudicación de un contrato.

  • Distracción de recursos públicos para uso privado.

  • Distracción de recursos públicos para fines políticos-electorales, y financiación de partidos.

  • Nepotismo, dar preferencia a familiares para trabajos públicos.

  • Tráfico de influencias y mantenimiento de privilegios e incentivos odiosos que favorecen normalmente a las clases gobernantes y socialmente poderosas.

  • Establecimiento de sobreprecios en la ejecución de proyecto.

  • Recolección y fraudes tributarios.

Y aunque los actos corruptos sean de individuos y no de instituciones, la percepción social, el escándalo y la indignación desestabilizan, y generan la falta de credibilidad en los “poderes”, más aún, el enojo es mayor cuando muchos de esos individuos se han proyectado ante la sociedad como “líderes morales”.

Así pues, la corrupción daña porque cambia la naturaleza de una cosa, volviéndola degradada o mala. Incluso podríamos enumerar las causas que originan estas acciones: excesivo poder discrecional, salarios bajos en el sector público, baja responsabilidad, poca transparencia.

Además estos tipos de conducta se producen cuando las masas críticas dinerarias son suculentas, obviamente, en la economía especulativa, en la economía financiera, en el sector inmobiliario y en las infraestructuras públicas.

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La “best practice” empresarial, tan enunciada en los ámbitos de la asesoría y la consultoría, debe ser el eje central para el compromiso social. No basta solo con la formación y el aprendizaje de las personas, en esta sociedad del conocimiento la actitud empresarial es clave para erradicar las desviaciones que socaban la convivencia y el bienestar, hacia la evolución natural de una sociedad equilibrada y sostenible.

  1. Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

Se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido.

En un contexto ético empresarial con respecto a la comunidad y trabajadores, se traduce en:

  • Servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas, logrando un crecimiento razonable, y procurando una distribución equitativa de la riqueza generada.

  • Respetar los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.

  • Respetar el medio ambiente evitando en lo posible cualquier tipo de contaminación minimizando la generación de residuos y racionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos.

  • Mantenimiento de la ética empresarial y lucha contra la corrupción.

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  1. Código ético

Es muy loable que las empresas adopten un código ético de comportamientos y actitudes. No deja de ser un compromiso formal de los valores empresariales que ratificados en Consejo de Administración y publicados en el Registro Mercantil distinguen y reputan a la Marca.

Pero sin pecar de ingenuidad, hay que ir más allá, de los aspectos estéticos. Es necesario la cultura de cumplimiento (compliance). Las conductas de las personas están condicionadas por la cultura de cumplimiento que irradien las empresas y por los incumplimientos de oportunidad.

Uno de los cometidos de Compliance es detectar incumplimientos, tanto en las obligaciones que vienen impuestas a la organización como de aquellas que asume voluntariamente. En cualquier caso, tanto uno como otros incumplimientos pueden cometerse para un enriquecimiento personal, y por ello han sido clasificados como una modalidad de fraude.

  1. SOX

La ley Sarbanes–Oxley, la más importante regulación surgida después de los escándalos financieros en Estados Unidos.

La SOX nació como respuesta a una serie de escándalos corporativos que afectaron a empresas estadounidenses a finales del 2001, producto de quiebras, fraudes y otros manejos administrativos no apropiados, que mermaron la confianza de los inversionistas respecto de la información financiera emitida por las empresas.

Así, en Julio de 2002, el gobierno de Estados Unidos aprobó la ley Sarbanes-Oxley, como mecanismo para endurecer los controles de las empresas y devolver la confianza perdida. El texto legal abarca temas como el buen gobierno corporativo, la responsabilidad de los administradores, la transparencia, y otras importantes limitaciones al trabajo de los auditores.

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  1. Auditoría

3 razones para cumplir con la normativa vigente en prevención del blanqueo de capitales:

  • Prioridad de la Unión Europea. El diseño teórico del sistema de prevención del blanqueo de capitales y su aplicación práctica en España es una prioridad de la Unión Europea ante el aumento de los casos de corrupción.

  • Aumento de las inspecciones. El sector de los auditores de cuentas, contables externos, asesores fiscales y abogados será el objetivo de las inspecciones en el periodo 2013 – 2014.

  • Riesgo. El aumento de la corrupción y de la economía sumergida, y la persecución intensiva del fraude fiscal aumentan notablemente el riesgo de que puedan filtrarse operativas relacionadas con el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo.

Recuerda, Escura Consulting facilita un modelo competitivo de éxito para tu empresa. un modelo sostenible, rentable y que cree valor.

Rafael Alcón Díaz
Consultor Empresarial – Executive