Emprender con mirada de niño

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editorial niños

La mirada de un niño es limpia, pura… y rentable. Si sabemos pensar como un niño (o una niña) podemos ver soluciones distintas e innovadoras que pueden generar nuevos productos y nuevas empresas.

Como explica Ken Robinson, el 98% de los niños en edad preescolar tienen una alta capacidad para el “pensamiento divergente” (capacidad de dar varias respuestas a una pregunta), pero ese porcentaje se va reduciendo con la edad, ya que al final de la etapa educativa en lugar de imaginar nuevas respuestas, tendemos a dar aquellas que hemos aprendido como “correctas.”

Al final sucede lo del martillo de Maslow “que si solo tienes un martillo, todo te parece un clavo.” Así, tampoco es de extrañar que muchas de las innovaciones disruptivas estén protagonizadas por emprendedores muy jóvenes, que no han tenido tiempo de aprenderse las reglas de los negocios… lo que les ha permitido cambiarlas. Dicho de otra manera, como no sabían que era imposible, lo hicieron.

Esta capacidad de dar respuestas distintas a un mismo problema es la base de la innovación,  una capacidad imprescindible en el mundo de los negocios. Máxime, si los destinatarios de nuestros productos y servicios son, en última instancia, también niños.

Antes de convertirse en un oscarizado actor dramático, Tom Hanks alcanzó la popularidad protagonizando comedias amables como “Big,” en la que interpretaba a un niño al que se le concedía el deseo de hacerse mayor de golpe. El niño, atrapado en un cuerpo de adulto, iniciaba entonces una meteórica carrera como ejecutivo… en una empresa de juguetes. Esta es una de sus escenas más famosas en la que toca un piano gigante.

Aunque este piano seguro que seguiría haciendo las delicias de los más pequeños, lo cierto es que hoy en día la gama de productos para niños se ha ampliado enormemente, ya que a las tradicionales pelotas y muñecas, se les han añadido nuevos tipos de productos y también nuevas maneras de hacerlos.

Esta semana hemos reseñado algunos ejemplos de esos nuevos productos. Así, Pilar Gatell seleccionaba estas 7 grandes apps para niños, con aplicaciones que van desde la seguridad en la red hasta el simple y puro entretenimiento. El juego es la herramienta fundamental de aprendizaje de los niños. Tal como nos cuenta Ximena Roe,  la gamificación, en este caso, más que una nueva tendencia, consiste en aplicar la tecnología a algo connatural a los primeros años del ser humano “aprender jugando.”

No sólo se trata de nuevos productos, también de nuevos criterios de elaboración, como en el caso de los Eco juguetes que responden a las preocupaciones ambientales – no tanto de los niños – sino de sus padres, preocupados por el estado en que legarán el planeta a sus descendientes.

Y es que, tal como nos cuenta Caterina Benito, “Los mercados eco se extienden progresivamente a todos los sectores. Y, si bien el emprendimiento ecológico ha abierto una vía para desarrollar ideas de negocio novedosas, la clave está en “cruzar” varios conceptos, como en este caso ecología y “niños, u otros como ecología y moda, fomentando la innovación cruzada y aumentando el número de potenciales nichos de mercado“.

Diversas tendencias de estas nuevas sensibilidades aplicadas al mundo de la infancia las encontramos en el Hospital pediátrico Sant Joan de Déu. El Dr. Jaume Pérez Payarols nos explica cómo han incorporado la tecnología en el hospital y se han abierto a la sociedad 2.0.

Han colaborado con profesionales de distintas disciplinas para generar innovaciones que persiguen ofrecer un servicio más accesible, de mayor calidad y más acorde con la experiencia y las expectativas de sus usuarios. Si ya usamos Internet  para comprar viajes o juegos ¿por qué no para acceder a los servicios de salud?

Otro ejemplo lo encontramos en La Tarumba, una compañía de circo peruana que ha sabido aprovechar la tecnología, pero también la apertura a la sociedad para generar un modelo de negocio distinto, basado en “valores, escalabilidad e internacionalización.

Los niños, decía Joan Manuel Serrat, son “Esos locos bajitos que se incorporan/con los ojos abiertos de par en par/sin respeto al horario ni a las costumbres/ y a los que, por su bien, (dicen)/ que hay que domesticar”. Quizás, si buscamos en nuestro interior, encontraremos el niño sin domesticar que aún somos, que nos enseñará a mirar de manera limpia y pura, sin reglas, costumbres ni rutinas, para encontrar nuevas soluciones que se puedan convertir en nuevos productos y empresas que contribuyan a crear el mundo que querríamos dejar a nuestros hijos.

ACERCA DEL AUTOR

Especialista en comunicación con un enfoque 360º orientado a emprendedores, microempresas, autónomos, cooperativas y empresas sociales. Los distintos medios y modos de comunicar son sólo herramientas. Lo importante es el mensaje.