Sharing Economy: cuando compartir es ganar

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Desde hace un tiempo el concepto Sharing Economy está en la boca de muchos internautas. La economía compartida (en su traducción al español) o economía colaborativa (en una traducción más libre) se está consolidando como una nueva manera de interactuar comercialmente. Podríamos definir el Sharing Economy como la respuesta que se da a las necesidades de los clientes y que se encuentra fuera de los círculos tradicionales de comercio (empresa-consumidores). Es decir, nos encontramos delante de la más esencial concepción del comercio que jamás haya existido: la relación entre persona a persona.

sharing copia

Pero en este mundo globalizado, la economía compartida no abandona los hábitos adquiridos de los “consumidores”: simplemente se rebela ante los procesos de producción y los patrones de consumo. Si lo cortés no quita lo valiente, lo digital no quita lo colaborativo, y de hecho la mayoría de proyectos pioneros y que son referentes del Sharing Economy continúan utilizando Internet y las redes sociales para promocionar y hacer más útiles estos proyectos, y combina algo tan sencillo como es compartir con algo tan global como son las herramientas 2.0.

Internet permite a los usuarios encontrar lo que buscan directamente contactando con alguien que busca, precisamente, lo contrario: así aparecen servicios en la red que permiten a las personas compartir automóviles, alojamiento, electrodomésticos… En este intercambio directo de bienes y servicios entre particulares existe, obviamente, un intercambio monetario. ¿Por qué pagar un dineral con algo si puedo alquilarlo más barato en la red? Internet hace que sea más barato empatar la oferta con la demanda y además ofrece beneficios extra a los propietarios que ofrecen sus bienes a alquiler.

Lo que sí cambia es la concepción de la propiedad, que inevitablemente pasa de “mío” a “compartido”, acentuando la idea de truque o de intercambio. De nuevo, una idea que no es nueva, pero que está revolucionando el mundo empresarial, quizá el último gran escollo que le quedaba a la revolución digital. Lo que antes era de pobres ahora se ha convertido en una nueva tendencia de consumo y una gran oportunidad para poner en valor el producto y servicio de los pequeños emprendedores, que en este nuevo escenario de P2P pueden demostrar que su idea de negocio tiene recorrido y responde a las necesidades de los usuarios.

Esta mezcla de filosofía, economía y romanticismo está dando sus frutos y según se desprende de las cifras, también es rentable: el Sharing Economy tiene un valor global estimado de 26.000 millones de € y está calando entre los adultos menores de 35 años (los usuarios más activos en las redes). Entre las diferentes plataformas, destacan Airbnb, un alquiler de habitaciones libres, Avancar, para compartir coche, ThredUp, para intercanviar ropa, JoinUpTaxi, para compartir taxi en Barcelona y Madrid, o Super Marmite, para compartir tupper con tus vecinos.

Los servicios son infinitos. Te invitamos a que nos ayudes a ampliar la lista en el debate que hemos abierto sobre los pros y los contras del Sharing Economy. También puedes compartir tus opiniones con nosotros en el grupo de Linkedin para emprendedores y empresarios. ¡Las oportunidades para los emprendedores y pequeños empresarios con el Sharing Economy también están a vuestro alcance!