Steve Jobs Rock Star

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Ya hace más de un año de que muriera uno de los emprendedores más legendarios que ha existido, Steve Jobs -al que ya dedicamos este artículo- y todavía se le guarda homenaje. Su nombre, lejos de dejar de caer en el olvido, ha subido escalones en el olimpo de los mitos, y Apple sigue sacando beneficios de ello.

Pero Steve Jobs no era un CEO cualquiera, Steve Jobs era una verdadera estrella del rock.

 

Pocas empresas pueden presumir de tener entre sus clientes a un grupo de seguidores rozando el evangelismo, que no sólo compran fielmente cada uno de sus lanzamientos, sino que hacen campaña y se enfrentan a cada competidor que hace sombra al gigante Apple, como Windows, Sony o Samsung en la actualidad. Claro que ni Bill Gates ni ninguno de los CEOs de Sony o Samsung son estrellas del rock. Con suerte conoceremos su nombre, de algunos, ni eso…

Y ¿qué es lo que hace de un músico cualquiera una estrella del rock? Definitivamente no es la reputación que se ganan entre sus amigos los músicos, ni la facturación de sus bandas necesariamente. Eso viene después.

A Steve Jobs no le ha hecho falta llevar una vida de excesos y escándalos, para alcanzar la fama de una estrella del rock. Lo que ha hecho de él una estrella ha sido la manera en la que ha conectado con su audiencia: con los clientes de Apple, pero también con los que no lo consumen, con otros emprendedores, con su público, con sus seguidores.

¿Cómo consiguió esa conexión? ¿Cómo se convierte un empresario en una estrella planetaria? ¡Entrando en escena!

Si nuestro producto por sí mismo no es un espectáculo, nuestras presentaciones del producto sí que pueden serlo.  Steve Jobs dio de las presentaciones de sus productos una puesta en escena digna de un concierto de masas. Estas son algunas claves que podemos imitar:

  1. Identifica el tema de tu presentación y búscale un titular, algo que puedas decir tras una pausa, mirando fijamente a tu interlocutor y dándole la seguridad de que lo que viene a continuación le va a interesar. Piensa en la portada de un disco, en el título y en una imagen invitando a dar al botón de reproducción.
  2. Una vez hayas identificado el tema haz tu discurso fácil de seguir. Una manera de hacerlo es facilitando el “set list” con los puntos que vas a tocar. Steve Jobs siempre proveía de un esquema a su audiencia y saltaba de un tema a otro dejando una breve pausa entre ellos, una transición para recuperar el aliento perdido… un espacio ideal para los aplausos.
  3. Si queremos conectar emocionalmente con nuestro público debemos utilizar palabras que toquen la fibra sensible, que despierten al soñador que todos llevamos dentro. Jobs utilizaba recurrentemente palabras como guay , extraordinario, asombroso,  impresionante… define tú mismo cómo quieres que vean tu trabajo y verbalízalo.
  4. Entretén a tu público y diviértete. Las presentaciones serias son aburridas y tediosas. Tu público ya sabe leer y usa el correo electrónico: no necesita que le leas una presentación que les podrías haber enviado por mail. Sé natural y aporta emoción a tu presentación: actúa, explica anécdotas de la vida diaria, cambia el ritmo cuando convenga e interactúa con el público. No vendas sólo un producto, vende la experiencia de adquirirlo.
  5. Haz tus presentaciones atractivas a la vista. No hace falta disponer de la última tecnología en focos y pantallas pero piensa en la puesta en escena, en las imágenes que utilizas, la composición, e identifica el momento clave que quieres que quede grabado en la retina de la gente.

Finalmente, Jobs disponía de una personalidad carismática sí, pero como cualquier banda, él y su equipo ensayaban y refinaban al milímetro cada presentación hasta que estuviera completamente probada, ensayada y coreografiada.

¿Cómo no iba a ser Steve Jobs una estrella del rock? Al fin y al cabo empezó en un garaje, ¿no? ¿Quién es para ti un emprendedor estrella? Cuéntanoslo en nuestro grupo para emprendedores y empresarios.